International Journal of Coercion, Abuse, and Manipulation Volume 9, Issue 2 2026 88
un perfil de participante poco restringido. Además,
la concentración geográfica de los participantes —
con un alto porcentaje procedente de la Comunidad
de Madrid— y la escasa representación en algunas
categorías de variables relevantes, como el enfoque del
terapeuta, limitan la validez externa de los hallazgos y
reducen la posibilidad de realizar comparaciones más
finas entre subgrupos de interés.
No obstante, conviene subrayar que los hallazgos
presentados son de carácter preliminar y deben
interpretarse con cautela. En particular, los resultados
derivados de la EMPT-60 requieren aplicación
y un examen más exhaustivo de sus propiedades
psicométricas -—especialmente en lo relativo a su
estructura factorial y validez de constructo— mediante
muestras más amplias y heterogéneas. En este sentido,
el presente estudio se concibe como parte de una línea
de investigación más amplia y en desarrollo, orientada
a profundizar en la comprensión de las experiencias
de los pacientes, con especial atención a las vivencias
de las víctimas de grupos coercitivos, un colectivo
históricamente desatendido por la investigación
psicológica.
Además de las limitaciones previamente mencionadas,
deben tenerse en cuenta otras consideraciones
metodológicas relevantes: (a) el diseño transversal y el
uso exclusivo de autoinformes, que podrían implicar
sesgos de recuerdo (b) el muestreo no probabilístico
y el tamaño reducido del subgrupo correspondiente a
pseudoterapias, que restringen la potencia estadística
y la generalización de los hallazgos (c) la ausencia
de datos sobre el tiempo transcurrido desde la última
experiencia terapéutica, lo que podría haber influido
en la percepción de las malas prácticas y en los efectos
diferidos del control coercitivo y (d) la validación del
instrumento EMPT-60, basada en la revisión de un
único caso —una víctima exmiembro de un grupo
pseudoterapéutico—, lo que limita la generalización y
la robustez psicométrica de los resultados.
7. Líneas futuras de investigación
De cara al desarrollo futuro de esta línea de trabajo, el
presente estudio constituye una aportación novedosa
por su cambio de enfoque hacia el autoinforme de los
pacientes y de la población general, así como por su
atención a las experiencias de quienes han participado
en grupos o terapias con dinámicas coercitivas.
Resulta fundamental continuar profundizando en esta
dirección, especialmente en la evaluación de cómo los
pacientes perciben las malas prácticas y en el análisis
de los efectos sostenidos del control coercitivo a largo
plazo.
Una línea prioritaria para futuras investigaciones
consiste en incorporar una medida del tiempo
transcurrido desde la última experiencia terapéutica
de los participantes. Tanto la duración del proceso
como el intervalo desde su finalización podrían influir
en la percepción de las malas prácticas y en los efectos
residuales de las dinámicas de control coercitivo.
Considerar esta dimensión temporal permitiría
comprender con mayor precisión cómo evolucionan
las experiencias de los pacientes y facilitaría el análisis
de la persistencia e impacto de dichas prácticas a lo
largo del tiempo.
Asimismo, futuras investigaciones podrían explorar,
además de las malas prácticas relatadas por los
pacientes, su conocimiento de los canales de denuncia,
la intención de utilizarlos y las barreras percibidas para
hacerlo. Sería igualmente valioso analizar el impacto
psicológico y social de estas experiencias, así como los
procesos personales e institucionales implicados en la
búsqueda de reparación o justicia.
Por otro lado, en el ámbito social han comenzado a
señalarse (Carmona, 2021) malas prácticas asociadas a la
captación e intervención en contextos de terapia online,
un fenómeno vinculado a la creciente digitalización
de los servicios psicológicos. Resulta pertinente
incorporar esta variable —por ejemplo, el formato
presencial o virtual— en futuras investigaciones sobre
malas prácticas profesionales. Analizar esta dimensión
es especialmente relevante ante la proliferación de
grupos que, bajo denominaciones como crecimiento
personal, autoayuda o terapias alternativas, utilizan
estrategias de manipulación y control para retener
a sus miembros, conformando así las denominadas
“sectas digitales”. Estos entornos pueden ejercer una
fuerte influencia psicológica incluso a distancia, como
evidencia el conocido caso de Patricia Aguilar en
España, quien llegó a abandonar su hogar y su familia
tras ser captada a través de internet.
De hecho, Castaño et al. (2022) observaron que
un perfil de participante poco restringido. Además,
la concentración geográfica de los participantes —
con un alto porcentaje procedente de la Comunidad
de Madrid— y la escasa representación en algunas
categorías de variables relevantes, como el enfoque del
terapeuta, limitan la validez externa de los hallazgos y
reducen la posibilidad de realizar comparaciones más
finas entre subgrupos de interés.
No obstante, conviene subrayar que los hallazgos
presentados son de carácter preliminar y deben
interpretarse con cautela. En particular, los resultados
derivados de la EMPT-60 requieren aplicación
y un examen más exhaustivo de sus propiedades
psicométricas -—especialmente en lo relativo a su
estructura factorial y validez de constructo— mediante
muestras más amplias y heterogéneas. En este sentido,
el presente estudio se concibe como parte de una línea
de investigación más amplia y en desarrollo, orientada
a profundizar en la comprensión de las experiencias
de los pacientes, con especial atención a las vivencias
de las víctimas de grupos coercitivos, un colectivo
históricamente desatendido por la investigación
psicológica.
Además de las limitaciones previamente mencionadas,
deben tenerse en cuenta otras consideraciones
metodológicas relevantes: (a) el diseño transversal y el
uso exclusivo de autoinformes, que podrían implicar
sesgos de recuerdo (b) el muestreo no probabilístico
y el tamaño reducido del subgrupo correspondiente a
pseudoterapias, que restringen la potencia estadística
y la generalización de los hallazgos (c) la ausencia
de datos sobre el tiempo transcurrido desde la última
experiencia terapéutica, lo que podría haber influido
en la percepción de las malas prácticas y en los efectos
diferidos del control coercitivo y (d) la validación del
instrumento EMPT-60, basada en la revisión de un
único caso —una víctima exmiembro de un grupo
pseudoterapéutico—, lo que limita la generalización y
la robustez psicométrica de los resultados.
7. Líneas futuras de investigación
De cara al desarrollo futuro de esta línea de trabajo, el
presente estudio constituye una aportación novedosa
por su cambio de enfoque hacia el autoinforme de los
pacientes y de la población general, así como por su
atención a las experiencias de quienes han participado
en grupos o terapias con dinámicas coercitivas.
Resulta fundamental continuar profundizando en esta
dirección, especialmente en la evaluación de cómo los
pacientes perciben las malas prácticas y en el análisis
de los efectos sostenidos del control coercitivo a largo
plazo.
Una línea prioritaria para futuras investigaciones
consiste en incorporar una medida del tiempo
transcurrido desde la última experiencia terapéutica
de los participantes. Tanto la duración del proceso
como el intervalo desde su finalización podrían influir
en la percepción de las malas prácticas y en los efectos
residuales de las dinámicas de control coercitivo.
Considerar esta dimensión temporal permitiría
comprender con mayor precisión cómo evolucionan
las experiencias de los pacientes y facilitaría el análisis
de la persistencia e impacto de dichas prácticas a lo
largo del tiempo.
Asimismo, futuras investigaciones podrían explorar,
además de las malas prácticas relatadas por los
pacientes, su conocimiento de los canales de denuncia,
la intención de utilizarlos y las barreras percibidas para
hacerlo. Sería igualmente valioso analizar el impacto
psicológico y social de estas experiencias, así como los
procesos personales e institucionales implicados en la
búsqueda de reparación o justicia.
Por otro lado, en el ámbito social han comenzado a
señalarse (Carmona, 2021) malas prácticas asociadas a la
captación e intervención en contextos de terapia online,
un fenómeno vinculado a la creciente digitalización
de los servicios psicológicos. Resulta pertinente
incorporar esta variable —por ejemplo, el formato
presencial o virtual— en futuras investigaciones sobre
malas prácticas profesionales. Analizar esta dimensión
es especialmente relevante ante la proliferación de
grupos que, bajo denominaciones como crecimiento
personal, autoayuda o terapias alternativas, utilizan
estrategias de manipulación y control para retener
a sus miembros, conformando así las denominadas
“sectas digitales”. Estos entornos pueden ejercer una
fuerte influencia psicológica incluso a distancia, como
evidencia el conocido caso de Patricia Aguilar en
España, quien llegó a abandonar su hogar y su familia
tras ser captada a través de internet.
De hecho, Castaño et al. (2022) observaron que









































































































