International Journal of Coercion, Abuse, and Manipulation Volume 9, Issue 2 2026 80
coercitivos: uso de lenguaje psicoterapéutico, liderazgo
carismático, sacrificio personal y presión intensa hacia
la sumisión (Boland y Lindbloom, 1992 Perlado,
2020).
Se vulneran los principios de privacidad, autonomía
y consentimiento, y se han documentado fallos éticos
significativos (Ayella, 1985 Boland, 1989 Keith-
Spiegel y Koocher, 1985 Rodríguez y Almendros,
2005).
1.3.2. Confidencialidad, relaciones duales y límites en
grupos coercitivos
En estos contextos, la información personal se comparte
abiertamente y la resistencia a revelar experiencias se
interpreta como resistencia terapéutica (Hassan, 1990
Temerlin y Temerlin, 1982). Además, las relaciones
duales se intensifican —amistad, trabajo, sexualidad—
y miembros sin formación comienzan a ejercer
roles de poder como la aplicación de tratamientos
pseudoterapéuticos (Boland, 1989 Singer, 1979).
1.3.3. Consentimiento, competencia y autonomía en
grupos coercitivos
El consentimiento informado suele ser superficial
o inexistente, con vocabulario ininteligible y
publicidad engañosa (Boland y Lindbloom, 1992
Rodríguez y Almendros, 2005). Los líderes aplican
métodos homogéneos sin evidencia, idealizándolos
y culpabilizando al paciente por la falta de progreso
(Temerlin y Temerlin, 1982).
La autonomía del miembro se erosiona mediante
humillaciones, pruebas de compromiso y el desaliento
del pensamiento crítico (Ayella, 1985 Temerlin y
Temerlin, 1986).
1.3.4. Dimensión económica y dependencia en grupos
coercitivos
La opacidad financiera, el reclutamiento activo y la
participación en proyectos del grupo son comunes.
El abandono se desaconseja mediante el miedo y la
estigmatización (Rodríguez y Almendros, 2005).
1.4. Factores estructurales y marco explicativo del
control coercitivo
1.4.1. Variables del terapeuta y del contexto
El género, la duración de la terapia y el tipo de recurso
influyen en el riesgo de vulneraciones éticas (Pope y
Vásquez, 2016 Zur, 2007). Por ejemplo, las relaciones
duales son más frecuentes en terapeutas varones (Pope
et al., 1987) o en entornos con menor supervisión
(Reamer, 2021). La sobrecarga del sistema público
puede favorecer el uso de técnicas no contrastadas
(Defensor del Pueblo, 2020).
1.4.2. El control coercitivo como continuo clínico
El control coercitivo ofrece un marco unificador
para comprender cómo mecanismos de poder —el
aislamiento, la autoridad carismática, la manipulación
de la información— emergen tanto en terapias legítimas
como en pseudoterapias (Almendros et al., 2011 Stark,
2007). Este enfoque permite entender los abusos éticos
no como una dicotomía, sino como un continuo de
poder presente en la interacción terapéutica.
2. Objetivos del estudio
El propósito principal de este estudio es analizar, a través
del autoinforme, la ocurrencia y configuración de las
malas prácticas tanto en psicoterapias convencionales
como en pseudoterapias, así como su relación con las
características del terapeuta y del contexto de atención.
Concretamente, el estudio tiene los siguientes objetivos:
a) Cuantificar la frecuencia y variedad de malas
prácticas (totales y por dominios)
b) Comparar su aparición en función del género
del terapeuta, su orientación profesional, el formato
(individual/grupal) y tipo de recurso (sanidad pública,
consulta privadao asociación)
c) Comparar la presencia, tipo y frecuencia
de estas prácticas entre las terapias psicológicas y los
enfoques pseudoterapéuticos.
Dado el carácter exploratorio del estudio, no se
formularon hipótesis a priori.
coercitivos: uso de lenguaje psicoterapéutico, liderazgo
carismático, sacrificio personal y presión intensa hacia
la sumisión (Boland y Lindbloom, 1992 Perlado,
2020).
Se vulneran los principios de privacidad, autonomía
y consentimiento, y se han documentado fallos éticos
significativos (Ayella, 1985 Boland, 1989 Keith-
Spiegel y Koocher, 1985 Rodríguez y Almendros,
2005).
1.3.2. Confidencialidad, relaciones duales y límites en
grupos coercitivos
En estos contextos, la información personal se comparte
abiertamente y la resistencia a revelar experiencias se
interpreta como resistencia terapéutica (Hassan, 1990
Temerlin y Temerlin, 1982). Además, las relaciones
duales se intensifican —amistad, trabajo, sexualidad—
y miembros sin formación comienzan a ejercer
roles de poder como la aplicación de tratamientos
pseudoterapéuticos (Boland, 1989 Singer, 1979).
1.3.3. Consentimiento, competencia y autonomía en
grupos coercitivos
El consentimiento informado suele ser superficial
o inexistente, con vocabulario ininteligible y
publicidad engañosa (Boland y Lindbloom, 1992
Rodríguez y Almendros, 2005). Los líderes aplican
métodos homogéneos sin evidencia, idealizándolos
y culpabilizando al paciente por la falta de progreso
(Temerlin y Temerlin, 1982).
La autonomía del miembro se erosiona mediante
humillaciones, pruebas de compromiso y el desaliento
del pensamiento crítico (Ayella, 1985 Temerlin y
Temerlin, 1986).
1.3.4. Dimensión económica y dependencia en grupos
coercitivos
La opacidad financiera, el reclutamiento activo y la
participación en proyectos del grupo son comunes.
El abandono se desaconseja mediante el miedo y la
estigmatización (Rodríguez y Almendros, 2005).
1.4. Factores estructurales y marco explicativo del
control coercitivo
1.4.1. Variables del terapeuta y del contexto
El género, la duración de la terapia y el tipo de recurso
influyen en el riesgo de vulneraciones éticas (Pope y
Vásquez, 2016 Zur, 2007). Por ejemplo, las relaciones
duales son más frecuentes en terapeutas varones (Pope
et al., 1987) o en entornos con menor supervisión
(Reamer, 2021). La sobrecarga del sistema público
puede favorecer el uso de técnicas no contrastadas
(Defensor del Pueblo, 2020).
1.4.2. El control coercitivo como continuo clínico
El control coercitivo ofrece un marco unificador
para comprender cómo mecanismos de poder —el
aislamiento, la autoridad carismática, la manipulación
de la información— emergen tanto en terapias legítimas
como en pseudoterapias (Almendros et al., 2011 Stark,
2007). Este enfoque permite entender los abusos éticos
no como una dicotomía, sino como un continuo de
poder presente en la interacción terapéutica.
2. Objetivos del estudio
El propósito principal de este estudio es analizar, a través
del autoinforme, la ocurrencia y configuración de las
malas prácticas tanto en psicoterapias convencionales
como en pseudoterapias, así como su relación con las
características del terapeuta y del contexto de atención.
Concretamente, el estudio tiene los siguientes objetivos:
a) Cuantificar la frecuencia y variedad de malas
prácticas (totales y por dominios)
b) Comparar su aparición en función del género
del terapeuta, su orientación profesional, el formato
(individual/grupal) y tipo de recurso (sanidad pública,
consulta privadao asociación)
c) Comparar la presencia, tipo y frecuencia
de estas prácticas entre las terapias psicológicas y los
enfoques pseudoterapéuticos.
Dado el carácter exploratorio del estudio, no se
formularon hipótesis a priori.









































































































