International Journal of Coercion, Abuse, and Manipulation Volume 9, Issue 2 2026 82
(0= Nunca 1 =Algunas veces 2 =Bastantes veces 3 =
Muchas veces 4 =Constantemente).
Los ítems de la escala se agrupan en siete dimensiones
teóricas que reflejan distintas formas en que pueden
vulnerarse los principios éticos fundamentales
dentro de la práctica clínica. Estas dimensiones
son las Relaciones Duales (“Me animó a invertir mi
tiempo y/o dinero en algún proyecto suyo o común”),
las Relaciones Duales Sexuales (“Me realizó algún
tipo de proposición sexual”), la Confidencialidad
(“Contaba a otras personas o me contaba a mí
información confidencial mía o de otras personas sin mi
permiso”), el Consentimiento Informado (“Evitaba mis
preguntas sin darme las explicaciones oportunas”), la
Competencia Profesional (“Aunque se presentaba como
terapeuta, carecía de titulación en salud mental”), la
Finalización de la Terapia (“Anticipaba consecuencias
muy negativas si abandonaba la terapia con él/ella”),
y la Autonomía (“Daba a entender que debía consultar
con él/ella antes de tomar una decisión”). Además, la
escala también aborda dinámicas pseudoterapéuticas
de carácter coercitivo, tales como el aislamiento del
paciente o la deslegitimación de sus redes de apoyo
(“Me recomendaba no contarle a nadie las cosas que
veíamos en la terapia”) que reflejan intentos de control
relacional más amplios y patrones de influencia
incompatibles con una práctica terapéutica eficaz y
responsable.
Las respuestas se suman para obtener una puntuación
total, en la que valores más altos reflejan una mayor
frecuencia de malas prácticas terapéuticas. En cuanto
a la fiabilidad, el instrumento mostró una consistencia
interna elevada, con un coeficiente α de Cronbach =
0,98 y Ω=0,91.
3.3.3. Escala de Abuso Psicológico Experimentado en
Grupo
Versión española de la Psychological Abuse Experienced
in Groups Scale (Saldaña et al., 2018), adaptada de la
versión original desarrollada por Saldaña et al. (2017).
La escala consta de 31 ítems distribuidos teóricamente
en seis dimensiones: abuso emocional, aislamiento,
control y manipulación de la información, control de
la vida personal, adoctrinamiento y autoridad. Cada
ítem se responde en una escala tipo Likert del 0 al 4 (0
=Nada 4 =Continuamente), y la estructura factorial
propuesta es unidimensional. Los autores establecieron
un punto de corte empírico de ≥ 28 como indicativo
de experiencias de abuso psicológico grupal. En la
presente muestra, la escala mostró una consistencia
interna excelente (α =0,99 y Ω=0,89). En concreto, se
utilizó la escala sin realizar ninguna adaptación y por
ello algunos ítems no fueron totalmente aplicables en
entornos de terapia individual, especialmente aquellos
relacionados con la dinámica de grupo, donde los
participantes pudieron seleccionar la opción “No
aplicable”.
En este estudio, los dominios de la PAEGS se
interpretaron como indicadores operativos de
control coercitivo en contextos grupales, dado
que reflejan comportamientos (p. ej., aislamiento,
microrregulación, control de la información) e
impactos (p. ej., degradación, miedo) característicos
de este patrón de poder y dominación. De este modo,
la PAEGS permite captar las dinámicas coercitivas a
nivel grupal, mientras que la EMPT-60 se centra en
la expresión diádica de dichas dinámicas dentro de
la relación terapeuta-paciente, proporcionando una
lectura complementaria del fenómeno en otro nivel
relacional.
3.4. Análisis estadístico
Los análisis estadísticos se desarrollaron en coherencia
con los objetivos del estudio. Se realizaron análisis
descriptivos de las puntuaciones totales y por dominios
de la EMPT-60, con el propósito de cuantificar la
frecuencia y variedad de las malas prácticas, así como
de las variables sociodemográficas y terapéuticas.
Previamente, se aplicó la prueba de Kolmogórov-
Smirnov para comprobar la normalidad de las
distribuciones, lo que llevó a emplear procedimientos
no paramétricos. En consecuencia, se utilizaron las
pruebas U de Mann-Whitney y H de Kruskal-Wallis para
comparar las distribuciones según las características
del terapeuta y del contexto —género, formato de
intervención, tipo de recurso, orientación profesional
y duración de la terapia—. Además, se efectuaron
correlaciones de Spearman (ρ) entre las variables
cuantitativas, incluyendo la variable “malas prácticas
totales”, creada mediante la suma de los 60 ítems de la
EMPT-60. También se compararon las puntuaciones
obtenidas en psicoterapias y pseudoterapias, tanto en
el total como en los dominios específicos de la EMPT-
(0= Nunca 1 =Algunas veces 2 =Bastantes veces 3 =
Muchas veces 4 =Constantemente).
Los ítems de la escala se agrupan en siete dimensiones
teóricas que reflejan distintas formas en que pueden
vulnerarse los principios éticos fundamentales
dentro de la práctica clínica. Estas dimensiones
son las Relaciones Duales (“Me animó a invertir mi
tiempo y/o dinero en algún proyecto suyo o común”),
las Relaciones Duales Sexuales (“Me realizó algún
tipo de proposición sexual”), la Confidencialidad
(“Contaba a otras personas o me contaba a mí
información confidencial mía o de otras personas sin mi
permiso”), el Consentimiento Informado (“Evitaba mis
preguntas sin darme las explicaciones oportunas”), la
Competencia Profesional (“Aunque se presentaba como
terapeuta, carecía de titulación en salud mental”), la
Finalización de la Terapia (“Anticipaba consecuencias
muy negativas si abandonaba la terapia con él/ella”),
y la Autonomía (“Daba a entender que debía consultar
con él/ella antes de tomar una decisión”). Además, la
escala también aborda dinámicas pseudoterapéuticas
de carácter coercitivo, tales como el aislamiento del
paciente o la deslegitimación de sus redes de apoyo
(“Me recomendaba no contarle a nadie las cosas que
veíamos en la terapia”) que reflejan intentos de control
relacional más amplios y patrones de influencia
incompatibles con una práctica terapéutica eficaz y
responsable.
Las respuestas se suman para obtener una puntuación
total, en la que valores más altos reflejan una mayor
frecuencia de malas prácticas terapéuticas. En cuanto
a la fiabilidad, el instrumento mostró una consistencia
interna elevada, con un coeficiente α de Cronbach =
0,98 y Ω=0,91.
3.3.3. Escala de Abuso Psicológico Experimentado en
Grupo
Versión española de la Psychological Abuse Experienced
in Groups Scale (Saldaña et al., 2018), adaptada de la
versión original desarrollada por Saldaña et al. (2017).
La escala consta de 31 ítems distribuidos teóricamente
en seis dimensiones: abuso emocional, aislamiento,
control y manipulación de la información, control de
la vida personal, adoctrinamiento y autoridad. Cada
ítem se responde en una escala tipo Likert del 0 al 4 (0
=Nada 4 =Continuamente), y la estructura factorial
propuesta es unidimensional. Los autores establecieron
un punto de corte empírico de ≥ 28 como indicativo
de experiencias de abuso psicológico grupal. En la
presente muestra, la escala mostró una consistencia
interna excelente (α =0,99 y Ω=0,89). En concreto, se
utilizó la escala sin realizar ninguna adaptación y por
ello algunos ítems no fueron totalmente aplicables en
entornos de terapia individual, especialmente aquellos
relacionados con la dinámica de grupo, donde los
participantes pudieron seleccionar la opción “No
aplicable”.
En este estudio, los dominios de la PAEGS se
interpretaron como indicadores operativos de
control coercitivo en contextos grupales, dado
que reflejan comportamientos (p. ej., aislamiento,
microrregulación, control de la información) e
impactos (p. ej., degradación, miedo) característicos
de este patrón de poder y dominación. De este modo,
la PAEGS permite captar las dinámicas coercitivas a
nivel grupal, mientras que la EMPT-60 se centra en
la expresión diádica de dichas dinámicas dentro de
la relación terapeuta-paciente, proporcionando una
lectura complementaria del fenómeno en otro nivel
relacional.
3.4. Análisis estadístico
Los análisis estadísticos se desarrollaron en coherencia
con los objetivos del estudio. Se realizaron análisis
descriptivos de las puntuaciones totales y por dominios
de la EMPT-60, con el propósito de cuantificar la
frecuencia y variedad de las malas prácticas, así como
de las variables sociodemográficas y terapéuticas.
Previamente, se aplicó la prueba de Kolmogórov-
Smirnov para comprobar la normalidad de las
distribuciones, lo que llevó a emplear procedimientos
no paramétricos. En consecuencia, se utilizaron las
pruebas U de Mann-Whitney y H de Kruskal-Wallis para
comparar las distribuciones según las características
del terapeuta y del contexto —género, formato de
intervención, tipo de recurso, orientación profesional
y duración de la terapia—. Además, se efectuaron
correlaciones de Spearman (ρ) entre las variables
cuantitativas, incluyendo la variable “malas prácticas
totales”, creada mediante la suma de los 60 ítems de la
EMPT-60. También se compararon las puntuaciones
obtenidas en psicoterapias y pseudoterapias, tanto en
el total como en los dominios específicos de la EMPT-









































































































